QUIEN ENTRE AQUÍ ¡ABANDONE TODA ESPERANZA! CriSishoy: CONCLUSIÓN DE LA ENCUESTA. Pregunta 2. (Con una confesión política personal estupenda)

04 noviembre 2005

CONCLUSIÓN DE LA ENCUESTA. Pregunta 2. (Con una confesión política personal estupenda)

2. ¿Cree que España tiene una buena clase política?

Sí: 0%
A medias: 42%
No: 48%
En absoluto: 10%

He reservado estos resultados para publicarlos cuando fueran más elocuentes. Un día después de la resaca del debate sobre el Estatut parece pertinente transmitir los resultados de una encuesta blgosférica que sin pretensiones de cientificidad, considero de algún modo representativos de la desconfianza general que nos inspiran nuestros representantes. Nada menos que el 58% considera que la clase política es mala o pésima. El 42% la considera regular. Y ni un solo bloguer ha contestado positivamente. Las respuestas obtenidas se pueden sintetizar en dos de ellas, una que nos habla de los políticos de abajo, y otra que nos habla de los políticos de arriba. Será útil que se las trascriba

Dice Lobo:
-"En absoluto. Me parece que todavía tenemos que distanciarnos bastante de la Transición para ir soltando lastres del pasado. Por exceso y por defecto. A uno y otro bando. ¿Alguien se atreve a señalar un político del que se pueda decir "¡Qué gran estadista! ¡Qué prohombre!?" [Lobo]
Por suparte, Ricardo J. Royo-Villanova dice:
-"A medias. Creo que la clase política tiene una mala imagen, pero es mejor de lo que parece. Se habla de la minoría chunga y la mayor parte de los ciudadanos que desarrollan una labor política discreta y positiva en sus Ayuntamiento, en sus comunidades autónomas, en sus partidos políticos, tienen muchos problemas para que se les conozca y para que se reconozca su tarea."

Las palabras de Lobo, desde luego, vienen que ni pintadas y yo las suscribo en buena medida, por eso creo que estará triste porque antesdeayer no se hiciera más que remedar patéticamente el período constituyente del 78.

En cuanto a lo que dice Ricardo, me llena de esperanzas su contacto con los bajos fondos de la política. Mi experiencia en los mismos me llevaron a conclusiones ciertamente distintas de las que nos habla él. Si les parece, les voy a contar una estupenda anécdota de mi juventud.

Una anécdota política personal estupenda

Corrían los años... cuando un joven se afilió a CC.OO. con la sana intención de luchar por los oprimidos del mundo obrero de su barrio. Pues bien, abonada la cuota pertinente, aquel pimpollo acudió entusiasmado a su primera reunión política con las juventudes sindicales. De lo poco que alcanzó a entender aquel pobre muchacho, fue que aquella panda de revolucionarios acordaron rapidito hacer una cuantas "intervenciones" panfletarias en Continente (Carrefour today), y se detuvieron el largo resto de la juvenil asamblea en hacer los presupuestos de la acampada sindical que se iba a programar para que los compañeros se conocieran y hermanaran. Pues todo el mundo sabe que unas cervecitas y unos porritos en el campo, bien bebidas y bien fumaditos por una pandilla de juveniles sindicalistas, y todo ello financiado con el dinero de los afiliados y de los presupuestos generales del Estado, sientan de maravilla. Aquel joven, decepcionado, duró en el sindicato dos tardes: la tarde que empleó, lleno de esperanzas, para afiliarse y la tarde en que se planeó la revolucionaria acampada a costa de los trabajadores y el Estado. Obviamente, no fue a la acampada ni ha vuelto a pisar un sindicato.
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Podría contarles algunas anécdotas más sobre esas gentes de las que habla el sr. Ricardo "que desarrollan una labor política discreta y positiva en sus Ayuntamientos", y les explicaría cómo casi siempre los presupuestos de Cultura de los pequeños Ayuntamientos se destinan a publicar los libros en que la maruja adinerada del pueblo expresa su amplia, ancha y oronda sensibilidad; o cómo las ayudas a desfavorecidos se destinan a los favorecidos próximos al Consistorio, haciendo falsas convocatorias públicas; o cómo en los concursos literarios al menos uno de los tres premios está ya dado... De las recalificaciones del suelo no hablamos ¿no? En España se progresa más siendo amigo del alcalde que conociendo a un ministro. En fin, Ricardo, qué suerte tienes. Reconozco que hay gente muy decente; yo los he conocido, y he aprovechado siempre para entablar amistad con ellos. Por eso tengo tan pocos amigos. Supongo que tú tampoco tendrás muchos.

<>RUI, EL PEQUEÑO CID<>