QUIEN ENTRE AQUÍ ¡ABANDONE TODA ESPERANZA! CriSishoy: LOGOTECNIA JURÍDICA (O cómo de nación se pasa a entidad nacional)

25 octubre 2005

LOGOTECNIA JURÍDICA (O cómo de nación se pasa a entidad nacional)

Un poco de seriedad, hombre. Desde luego el que suscribe detesta la arquitectura constituyente de nacionalistas vascos y catalanes. Sin embargo, ello no obsta para que uno termine por aburrirse de la cosa. Estamos acostumbrados a la vaciedad conceptual de nuestro eximio Presidente, que ha rebajado conceptos como los de talante, solidaridad, libertad o democracia a la altura de sí mismo -lo cual es bastante lombricero, como mi nuevo amigo Duarte diría (lo de lombricero, no lo de Zapatero: eso lo digo yo). Pero esto no eran más que bagatelas demagógicas. Sin embargo, la logotecnia extiende sus redes tergiversadoras a todo lo que toca, y ahora Zapatero, en su afán de limpiar, fijar y dar esplendor de patena al Estatut, lo va a convertir en una Prostitut... Miren, caballeros, desde luego en política hay que hacer concesiones, pero hacer el ridículo y que nos lo traguemos todo... pues en fin, que trague quien quiera. Es una desfachatez y una tomadura de pelo para todos los españoles la idea de convertir el concepto de nación en el de entidad nacional. Con su permiso: es una gilipollez. Y aquí estoy de acuerdo con Carod, señores. Aunque no lo crean, el sonrosado Zapatero y su cohorte de logotécnicos jurídicos han conseguido que estemos de acuerdo el charlot sin graçia de Catalunya y éste que vengo siendo yo desde hace tiempo: Cataluña no es una entidad nacional. Estamos de acuerdo en lo negativo; en lo que no es. En lo que es, ya es otra historia... Es una tomadura de pelo, que les está bien merecido a los nacionalistas catalanes (y al más dañino en especial, Maragall); ¡pero qué hemos hecho los demás para que nos tomen por imbéciles los Bartolos, Teodosios y demás pro-hombres del derecho constitucional socialista!
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Pero vamos a ver: qué es una entidad. Ente, en castellano, constituye el concepto más vacío posible, pues absorbe la totalidad de atributos posibles. Ente es todo porque no es nada; no es un sujeto ni un predicado. Es el modo refinado filosófico-jurídico del concepto cosa. Próximo al comos de significados de palabras como las del griego "on", el alemán "das" o el inglés "it", decir de algo que es un ente es tanto como no decir nada o abstraerlo hasta el límite de lo posible en su caracterización.
Entidad, así mismo, es la coseidad de lo que es ente. Una entidad puede ser tanto una sucursal bancaria, como una realidad físico-cuántica. Así, pues, entidad es la coseidad de lo ente: es decir, es el modo de ser algo de nada en concreto.
Perdonen toda esta verborrea hermenéutico-conceptual, tan liosa y exenta de profundidad, tan aparente... Pero es que, con todo ello, quería llegar a la conclusión siguiente: Zapatero y sus sabios en derecho-concstitucional (¡ay Peces Barba, Peces-Barba, pon las tuyas a remojar y si quieres idems mójate el propio) decía, perdonen, que Zapador & Company con su modificación de la noción de Cataluña como nación, en Cataluña como "entidad nacional" no ha dejado limpia como una patena dicha comunidad autónoma, sino que le ha infligido el insulto más hermoso y mágico: Cataluña es la coseidad de lo que es nación sin serlo concretamente. Desde luego: esto es inaceptable, pero como todos sabemos que en las palabras, bien manejadas, hay buenas dosis de magia significativa, el concepto tal vez colará, y muchos nacionalistas pensarán que han ganado algo al escuchar el insulto "entidad nacional" porque se aproxima fonéticamente mucho a su deseo de ser nación, y esto, pensando en juegos de calambures a lo Gracián o Quevedo, sería factible: al fin y al cabo, dentro de esa creación jurídica de "entidad nacional" se encuentra subliminalmente el deseito de ser una nación.
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Estoy de acuerdo con Carod: El Presidente no es de fiar, promete una cosa, por muy insensata que sea, y luego falta a su palabra para intentar poner un poco de sensatez en los disparates que promueve. Pero es que ha puesto a todo el mundo de acuerdo: el vituperado Carrillo, los barones de su partido, los peperos... Zapatero ha acertado: todos coinciden en que su dejación ha permitido el mayor dislate de la historia constitucional de España desde la Transición. Pero es que, señores, el Presidente es así: le gusta que todos coincidamos... Pues que tenga cuidado: no vaya a ser que se pongan todos de acuerdo en expulsarle del poder.

<>RUI, EL PEQUEÑO CID<>