QUIEN ENTRE AQUÍ ¡ABANDONE TODA ESPERANZA! CriSishoy: CONTRA LA CAMPAÑA CONTRA EL CONCORDATO (O ni con unos ni con otros) PUNTO 1

27 octubre 2005

CONTRA LA CAMPAÑA CONTRA EL CONCORDATO (O ni con unos ni con otros) PUNTO 1

Llevo tiempo pensando en abordar el tema, que, por lo demás, ya he abordado en papel, pero nunca blogosféricamente. Me ha dado la puntilla un post del Exiliado y alguno de sus comentadores al mismo. Me refiero a la campaña contra el Concordato que ciertas bitácoras defienden desde diferentes tendencias de pensamiento. A mi modo de ver, hay otra opción, que tal vez merezca la pena tener en cuenta, a la hora de abordar la anormalidad jurídica que constituye el Concordato. La cuestión, según la vengo obsservando, si me lo permiten, está lastrada por cierta ausencia del principio de realidad en las posturas. (vid. foro al respecto). Me propongo no fatigar al personal: así que sólo analizaré los errores del punto 1, que dice así:
En primer lugar, el verbo "exigir" dota al punto 1 de una inmadurez radical propia de quinceañeros. En una negociación, la cortesía contraindica el uso de verbos que puedan hacer sentir al contendiente en una situación de inferioridad o de forzosidad. Pero en fin... Es una cuestión retórica.
Lo importante de la cuestión es que esta exigencia está lastrada de falta de perspectiva histórica, así como de complejos liberales y de ensoñaciones laicistas legítimas, y de mi gusto, pero inoportunas.
Y no se equivoquen, señores: que el que suscribe no va a defender a la Iglesia Católica en sentido teológico.
Ustedes saben, señores anti-concordatorios, que la Iglesia, aunque no les guste, no es, ni ha sido, una mera institución religiosa como cualquier otra, para bien y para mal. Ha conformado la historia de España. Tratarla como una institución religiosa cualquiera es un deseo, al que debemos aspirar todos a medio plazo, pero considerar que debe hacerse ya, es desconocer la realidad, y anteponer el laicismo al realismo. Señores, con el punto 1, corremos el riesgo de que suceda como sucedió con la desamortización de Mendizábal: que el patrimonio de la Iglesia o bien se pierda por el abandono o bien pase a manos de los nuevos señoritos: de tal manera que un día, los japoneses puedan llevarse, piedra a piedra la catedral de Burgos a Honkon. No se equivoquen: les estoy hablanbdo de cultura y de patrimonio, no de religión: la Iglesia Católica tiene un patrimonio que es imposible que pueda ser mantenido por sí misma. No equiparen la Iglesia del pueblo más pequeño con los salones evangelistas. Señores míos anti-concordatorios: no es lo mismo.
Los españoles no tenemos el deber de mantener con nuestros impuestos a la Iglesia Católica: tenemos el deber de mantener nuestro patrimonio cultural. Y el punto 1, cargado de liberalismo impositivo y de laicismo, llevaría a un desastre cultural. Desde luego que a uno le gustaría que las congregaciones religiosas llegaran a ser reconocidas en España como meras Sociedades Anónimas. Pero esto no es EE.UU., señores; esto es España, y hemos de cargar con la historia, nos guste o no, y ella nos ofrece tanto el escarnio de la Inquisición como la maravilla de la iglesia de Santiago.
A mi modo de ver, el punto 1 que yo apoyaría diría:
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1. Solicitamos que los acuerdos del Estado con la Iglesia se reduzcan al sostenimiento del patrimonio cultural y social de ésta, que deberá de dar cuentas de cuantas inversiones de mejora y rendimiento lleve a cabo con el dinero del Erario Público.
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Además, con su estrategia, en el fondo, entregan a la Iglesia un patrimonio que hemos construido entre todos. En el fondo, el espíritu del Concordato reside en que el Estado financia a la Iglesia porque la Iglesia es en espíritu de todos los españoles. Yo propongo que lo sea en materia; ustedes, señores anti-concordatorios, piden lo mismo que la Iglesia: que su patrimonio sea de ellos. En el fondo, la Iglesia y ustedes están de acuerdo, sólo que aquélla dice que le den dinero para lo suyo, y ustedes dicen que ni un euro para lo de ella. A mi modo de ver, deberíamos decir: no es de la Iglesia; es del patrimonio estatal: así que mantengámoslo nosotros y dejemos que lo administren ellos pero de manera vigilante.
Como ven, señores, ni un duro para el rito; pero, queridos anti-concordatorios: lo religioso es demasiado importante y valioso como para dejarlo en manos de la Iglesia.
P.D. Mañana abordaré (si puedo) el punto 2 de la Campaña anticoncordato.
Se despide en desacuerdo con los anticoncordatorios, su afecto servidor: Bicho
¡Que Dios me asista!

<>RUI, EL PEQUEÑO CID<>