QUIEN ENTRE AQUÍ ¡ABANDONE TODA ESPERANZA! CriSishoy: VÍCTIMAS Y SOLDADOS (Un poco de Filosofía política)

11 julio 2005

VÍCTIMAS Y SOLDADOS (Un poco de Filosofía política)

Ahora que gran parte de la blogosfera habita en la costa o en la montaña..., me propongo ser extemporáneo y hacer un post nada relajante -sino anodinamente filosófico. ¡Ja!
La mejor tradición republicana ilustrada (Kant, Rousseau...) soñó siempre con construir un sistema de convicencia fundamentado en una sociedad civil plenamente consciente de su responsabilidad política. De aquí la importancia de la crítica como medio de vigilancia de la ciudadanía sobre los gobernantes. Asimismo, la más vieja tradición democrática, la helénica, y la más vieja tradición republicana, la romana, vincularon la dignidad de la civitas (civismo, ciudadanía, moral social... es intraducible) a la milicia.
Maquiavelo, el republicano
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que soñó con un ejército de ciudadanos
Maquiavelo recuperó esta idea. Y si me lo permiten, queridos amigos, el que suscribe desea retomar la idea. Dentro de nuestra noción de ciudadanos, libres e iguales, debe volver a integrarse un nueva noción de la milicia, como señal de reconocimiento del buen ciudadano. Me explico; esta es la tesis: el ciudadano, en el mejor estilo republicano, debe volver a autocomprenderse como soldado. ¿Por qué? Muy sencillo: en la medida en que el terrorismo, en tanto nueva guerra universal, hace de cada ciudadano un enemigo a ejecutar y, por tanto, una víctima potencial, los ciudadanos deben responder como soldados. Mas ¿qué tipo de soldado? Señores fascistas, no se relaman con este artículo; no se equivoquen y vayanse a estudiar un poco.
Aquellos que pueden convertirse en víctimas deben actuar como soldados. Debe existir esta discrecionalidad. Sería un síntoma de prudencia política y de civismo. El soldado al que me refiero, obviamente, es peculiar: sería el ciudadano vigilante (como quien se ha criado en un mal barrio) que tiene herramientas de defensa (móviles...) y tiene una cierta intuición de la amenaza. ¿Es esto posible, señores? Tal vez no. Tal vez con ello sólo se generaría una ciudadanía paranoica. Y sin embargo, insisto, es nuestro deber ser cívicos soldados: debemos ser absolutamente intolerantes con quienes opinan contra la democracia en favor de la salvación universal en el Islam. Una república sana no debe tolerar esto. La libertad de expresión exige el respeto a la ley y a los valores democráticos. Un soldado cívico debería arremeter contra cualquiera que así pensara y denunciarlo. La libertad nos hará débiles si dejamos que abusen de ella aquellos que nos la quieren quitar. Al fin y al cabo, el soldado cívico que yo anhelo es el que asume la lucha en defensa de la libertad y no tolera, repudia y censura el más mínimo ataque a los principios cívicos. Por eso, queridos amigos, será un mal ciudadano aquél que huye de su deber de defender la libertad hayá donde considere que es vituperada (aunque sea en un bar de mala muerte... ) Cada víctima potencial del terrorismo, cada ciudadano, debe convertirse en un soldado de la libertad.

<>RUI, EL PEQUEÑO CID<>